Nuestros días: la ansiedad y el estrés laboral

«Cuando la nombramos [ansiedad] y la llevamos hacia lo positivo o hacia lo tolerable o hacia el ‘puedo manejarlo’ o hacia lo realista…la empujamos hacia lo productivo…[y] la convertimos en algo positivo».
– Dra. Alicia Clark.

Nota del editor: el espectro de ansiedad, incluyendo el vasto rango de diagnósticos clínicos de ansiedad, es variado y complejo. Las personas pueden experimental ansiedad en formas leves hasta moderadas u ocasionales, o pueden vivir todo el tiempo con un desorden serio de ansiedad. Si sientes, en cualquier momento, que tus sentimientos de ansiedad están afectando negativamente tu vida diaria, por favor no dudes en buscar ayuda profesional.

Son las 10 de la mañana del viernes y ves como se te viene encima el plazo de entrega que es a las 12:00. Te sudan las manos, tu corazón va a mil por hora y te cuesta trabajo respirar. Ves el reloj avanzando hacia la hora límite y te sientes peor—para cuando has acabado el proyecto (rozando la hora límite), te sientes como una ansiosa maraña de nervios.

¡Nos ha pasado a todos! No importa quién seas, lo que hagas, o en dónde trabajes—en algún momento de la vida, prácticamente todo el mundo experimenta cierto grado de angustia en el trabajo. Entre más avances en tu carrera, más probable será que te enfrentes a una situación (ya sea una fecha de entrega inminente, una lista de pendientes que parece infinita, o una revisión desafiante) que haría que cualquiera sienta ansiedad, estrés (mental y físico) y todo tipo de sentimientos incómodos.

Y aunque inmediatamente se asume que esos sentimientos de ansiedad, estrés e incomodidad significan que algo está mal, la verdad es que son totalmente normales—y si aprendes a calmar la ansiedad en el trabajo o en tu vida y a utilizar esos sentimientos, estos pueden de hecho, ayudarte.

«Las personas le tienen miedo a la ansiedad, y piensan que hay algo mal con la sienten,» dice la Dra. Alicia Clark, psicóloga.

Truco #1: replantea tu ansiedad

Como ya había mencionado, cuando la mayoría de las personas experimenta ansiedad, lo primero que piensan es que algo está mal, lo que desafortunadamente, puede provocar más ansiedad. «A esto es a lo que yo llamo ansiedad secundaria, estás ansioso por la ansiedad», dice Clark. «Sientes ansiedad derivada de tu experiencia emocional.»

Pero estar ansioso por la ansiedad es totalmente contraproducente. «Cuando tenemos miedo de la ansiedad… eso aumenta nuestra ansiedad y disminuye nuestra productividad,» dice Clark. Entonces, ¿cuál es el primer paso para calmar la ansiedad en el trabajo y aprovecharla para hacer más cosas? Cambiando la manera en la que piensas sobre el estrés y la ansiedad.

Un estudio a gran escala sobre el estrés, en el que se estudiaron cerca de 30.000 participantes, encontró que la manera en la que las personas perciben el estrés es un mejor indicador de la salud y la esperanza de vida, que el estrés que en realidad experimentaron. De hecho, según esta investigación, las personas que experimentaron una alta cantidad de estrés pero no lo percibieron como algo dañino para su salud, tenían un menor riesgo de morir—menor aún que el de las personas que desde el principio no experimentaron mucho estrés.

Moraleja de la historia: si puedes cambiar la manera en la que te relacionas con la ansiedad, puedes cambiar la manera en la que la experimentas—y después usarla a tu favor.

En vez de decirte a ti mismo «estoy ansioso»—y experimentar todos los pensamientos negativos, emociones y experiencias físicas que estos conllevan—trata de replantear tu ansiedad y de llamarla de otra manera.

Por ejemplo, si estás ansioso por tu próxima presentación, en vez de decir «estoy ansioso por esta presentación», dí «estoy emocionado por esta presentación«. Si estás estresado por cumplir con una fecha de entrega muy cercana, en vez de decirte «estoy ansioso por no poder cumplir con la fecha de entrega«, dí «estoy motivado para poder cumplir con esta fecha de entrega».

«Cuando la nombramos [ansiedad] y la llevamos hacia lo positivo o hacia lo tolerable o hacia el ‘puedo manejarlo’ o hacia lo realista…la empujamos hacia lo productivo…[y] la convertimos en algo positivo», dice Clark.

Truco #2: descifra lo que tu ansiedad está tratando de decirte…

En esencia, la ansiedad es «una fuente de información. Nos está enviando información sobre nosotros mismos, nuestro entorno, el futuro, o sobre algo que es importante para nosotros,» dice la Dra. Clark.

En última instancia, si quieres modificar tu ansiedad para hacer más cosas, necesitas averiguar cuál es el mensaje o la información que la ansiedad está tratando de mandarte.

A veces, el mensaje es claro como el agua (por ejemplo: si tu compañía se encuentra en medio de una crisis de despidos masivos, no es ningún misterio de donde proviene la ansiedad por perder tu trabajo)—pero otras veces, tal vez tengas que escarbar para llegar a la raíz de tu estrés.

«Pregúntate ‘¿a qué le tengo miedo? ¿Qué es lo que realmente me preocupa? ¿Qué es lo que realmente me da miedo?,» dice la Dra. Clark.

Por ejemplo, tal vez te sientes más ansioso cada vez que vas al trabajo. ¿Pero de dónde viene esa ansiedad? ¿Sientes que la Tarea en la que trabajas no es la correcta para ti?¿Te preocupa que no te estás acoplando con tu nuevo Jefe o tu equipo?

El punto es que el estrés puede provenir de varias fuentes, y si no estás seguro de donde proviene tu ansiedad o lo que está tratando de decirte, tal vez lo puedas entender por prueba y error. Pero una vez que te topas con la raíz de tu ansiedad, no te preocupes—lo sabrás.

Truco #3: usa la ansiedad para tomar medidas

Así que ya has averiguado de dónde viene tu ansiedad y lo que está tratando de decirte—pero eso sólo es la primera parte de la solución. Si quieres calmar la ansiedad en el trabajo para que tenga un impacto positivo en tu productividad, debes tomar esa información y utilizarla como catalizador para tomar medidas.«En verdad, el mensaje es qué puedes controlar y qué puedes hacer,» dice Clark.

Una vez que has empezado a avanzar en la dirección correcta, «la ansiedad deja de ser útil. Ha hecho su trabajo«, continúa Clark. «Te ha impulsado a observar, a poner atención y a tomar medidas para resolver el asunto [problema] que te aqueja.» Y como resultado, todos esos incómodos sentimientos de ansiedad empiezan a desvanecerse.

Digamos que sientes ansiedad porque tienes que entregar un trabajo para mañana y todavía ni siquiera has comenzado a pensar en hacerlo (…¿o tal vez sólo soy yo?). El mensaje que tu ansiedad te está enviando es «oye, tienes una fecha de entrega, y ya es tiempo de que te pongas a trabajar.»  Una vez que te pones las pilas y empiezas a trabajar, la ansiedad ha hecho su trabajo, ya no te sentirás como una maraña de nervios mientras estás trabajando.

¿Y sabes cuál es la mejor parte? No tienes que resolver todos los problemas potenciales o asuntos en tu trabajo (o en tu vida) para poder cosechar los beneficios—con sólo actuar es suficiente para impulsar tu productividad y disminuir tu ansiedad. «Con sólo hacer eso [y actuar] la ansiedad que te había estado molestando para empezar, disminuye,» dice Clark. «Recuerda—[la ansiedad está] ahí para ayudarte a entrar en modo productivo…para que puedas ser la mejor versión de tí mismo